El Berrio
E l intenso frío congela los tuétanos. La mañana es escalofriantemente helada. Es la Tercera ocasión en que Pablo Abner Salazar me envía a prisión, molesto por las críticas a su mal gobierno y las denuncias por la campante corrupción que él encabeza. A las dos de la mañana, el alcaide de la prisión atiende mi petición de pasar la noche en el área conyugal, donde estuve confinado 19 días durante la segunda ocasión en que fui hecho prisionero. Ahí me reúno con dos viejos camaradas de prisión: Carlos y “El Águila”. Charlamos casi toda la noche y a las 6, de la mañana, cuatro guardias me metieron a una sucia celda, anegada de agua. El pretexto: evitar una confrontación con otro prisionero ahí asignado, acusado del asesinato. Éste se sabía, habría servido de informante personal de Pablo Abner Salazar y habría sido él quien planeó — junto con David Tovilla, jefe de prensa de la dictadura— la brutal ofensiva mediática contra los periodistas independientes de Chiapas. La verdad era que ni e...