La Cruz del Sur
E l cielo estaba limpio esa madrugada; brillaba la Cruz del Sur con toda su intensidad, y aunque no había luna, se divisaba el horizonte cargado de cerros en la lejanía. Afuera, penetraba el frío hasta los huesos y el silencio era roto por el motor del vehículo y los esporádicos ronquidos de uno de los tres policías que custodiaban mi traslado. Íbamos al penal de “El Amate”, la prisión de alta seguridad inaugurada por Vicente Fox y Pablo Salazar Mendiguchía. —¿Cómo quiere que nos vayamos, señor Ksheratto? ¿Rápido o despacio? —quiso saber el que manejaba la unidad sin placas a la que fui subido en la Fiscalía. —Como quieran. Total, no llevo prisa — le respondí, como no queriendo demostrar miedo. Reí en silencio al imaginar el momento en que se ordenó —por tercera ocasión en distintas fechas— mi detención por el mismo delito, bajo la misma causa penal y con la misma orden de aprehensión. La Ley ordenaba, antes de mi primer arresto, no privar de su libertad a los periodistas por s...